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viernes, 5 de julio de 2013

MOONLIGHT: CAPITULO 7

CAPÍTULO 7


¡El oso era enorme! Parado en sus patas traseras, parecía medir más de dos metros, aunque mi percepción de su altura podría haber sido afectada por mi terror. No sabía si los osos reaccionaban al olor de la sangre o el miedo, pero yo seguía sangrando y definitivamente estaba asustado.

Había leído que, de encontrarse de frente a un oso, lo mejor era tirarse a suelo boca abajo y estirarse. Aunque también había leído que había que colocarse en posición fetal. Decisiones, decisiones…  Todavía estaba recuperándome de la penosa experiencia en el río y apenas podía pensar, y mucho menos decidir la estrategia a seguir. Sabía lo suficiente como para no entrar en pánico o correr. Pero no podía ponerme sumiso. Si algo pasaba, quería estar en condiciones de, al menos, tratar de salvar mi vida.

Sacudiendo su cabeza, el oso abrió su boca y rugió. Sus dientes eran enormes y sus patas monstruosas. Entonces se dejo caer en todo en sus cuatro patas y comenzó a atacar.  Instintivamente, me giré para correr. Por el rabillo del ojo, capté un vago movimiento. Un gruñido bajo, amenazador, diferente al del oso, resonó en la zona. Giré de nuevo justo a tiempo para ver a un lobo saltar encima del oso.

Apresurándome hacia atrás, me tropecé con algo y caí duramente sobre mi trasero. Pensé que debía utilizar la distracción del ataque del lobo para correr, pero por alguna razón no podía apartar la mirada de los animales que estaban gruñendo y atacándose unos a otros. El oso le dio un zarpazo al lobo. Lo escuché aullar y pude ver borbotones de sangre en sus cuartos traseros, donde las garras del oso rasgaron.

Pero no dio marcha atrás, ya que se agachó, situándose entre el oso y yo. Pero yo no quería que este lobo muriera. No era el que había visto la noche anterior. De eso estaba segura. Su piel era diferente, una mezcla de colores castaños. El enseñó sus dientes.

Parado en sus patas traseras, el oso gruñó. El lobo chasqueó. Un sonido bajo de advertencia vibrando desde su garganta.

Sabía que debería estar corriendo, pero simplemente no tenía energía. Ahora que estaba de vuelta en el suelo, no sabía si sería capaz de levantarme. Yo quería gritar, quería que uno de los sherpas me encontrara, que me ayudara.

El oso hizo otro golpe al lobo, lanzándolo en el aire como si fuera nada. Después del duro aterrizaje, el lobo se levantó, se puso en cuclillas, y empezó a rodear al oso. Entonces se movió hacia delante, yendo despacio, y mordió al oso en la pata. El oso lanzó un pequeño aullido, dio medio vuelta y corrió.

Todavía en cuclillas, el lobo se volvió hacia mí. ¿Estaba yo a punto de convertirme en su víctima? Me acordé de lo que Yunho me había dicho: Un lobo sano nunca había atacado a seres humanos. Traté de no acobardarme. No quería que sintiera que tenía medio, que desconfiaba de él. Pero el cansancio, el miedo, y todo lo que había perdurado desde que la cuerda se rompió, me estaba reclamando, y empecé a temblar violentamente.

Tratando de recuperar el control de mí mismo, me centré en el lobo en lugar de lo mucho que estaba lastimado. Me recordó a un perro grande. Era la criatura más hermosa que jamás había visto. Su piel era una mezcla de colores, todos ellos oscuros pero brillantes. Y sus ojos eran como el chocolate, y no del color gris del lobo que había visto la noche anterior. Tuve la extraña sensación de que me miraba, ¿Por qué me miraba? ¿Por qué solo estaba allí parado?

Cuanto más tiempo se quedó allí, más cómodo me sentí con él. Me sentí extraño por este tipo de lazos que no podía explicar exactamente. Los lobos en mis pesadillas siempre fueron feroces, pero este me había salvado, se interpuso entre el oso y yo. ¿Todos estos años dejé que lo que pasó con mis padres afectara mis sueños? Tenía miedo de algo, pero no era del bosque o los lobos. Se trataba de algo dentro de mí, algo que yo no entendía.

Oí una cacofonía de voces. Los demás. Pensé en el Dr. Kim y su obsesión con los lobos.

― Corre ―  le susurre con voz ronca. ― ¡Ponte a salvo!

El lobo ladeó la cabeza, igual que si esbozara una expresión crítica. Luego escapó, desapareciendo detrás de la densa vegetación.

― ¡Jaejoong! ― Junsu gritó.

― ¡Aquí! ―  me quedé en donde estaba. Tratando de reunir mis fuerzas.

― ¡Oh mi dios! ― Junsu lloraba mientras Key, Yoochun y Hyun Joong entraban al claro. Estaba sorprendido de que Yunho no estuviera en el grupo.

Junsu corrió hacia mí, cayendo en sus rodillas, y comenzó a frotar mi brazo, cuidadosamente para no tocar los arañazos. Se sintió tan bien.

― Teníamos miedo de que te hubieras ahogado ― dijo Key mientras se unía a Junsu y comenzaba a frotar mi otro brazo. El calor adicional era celestial. Me reí débilmente. Yoochun se quitó su playera.

― Deberías quitarte tu playera húmeda ― entregándomela.

― Yunho tiene uno como ese escuché decir a Hyun Joong. 

En el hombro izquierdo de la espalda de Yoochun había un tatuaje, algo que parecía un símbolo Celta. Muy parecido al collar que tenia puesto. Lleve mi mano al pecho y lo toqué, aliviado de saber que no lo había perdido en el río. 

―Sí, una iniciación de fraternidad ― dijo Yoochun. ― Una locura ¿verdad?

Considerando las circunstancias, mi primer pensamiento era absolutamente loco: no podía imaginarme a Yunho uniéndose a una fraternidad. El pensamiento siguiente fue que él se había quedado atrás con los otros y los suministros, en vez de asegurarse de que yo estaba bien. No pude asimilar mi decepción.

― Vamos, necesitamos sacarte de esas ropas húmedas ―  apresuró Junsu.  La playera de Yoochun aún conservaba su calor corporal y era tan reconfortante como una manta caliente. Me hacía sentir mucho mejor. Mis pantalones cortos eran de un material de secado rápido, y aunque no resultaban calientitos, al menos no estaba tan helado como antes.

― ¿Debemos hacer fuego aquí o solo regresar al campamento? ― Changmin preguntó.

― Regresar al campamento ― dijo Yoochun. ― ¿Puedes cargarlo?

―Si, seguro ― respondió Changmin.

―Puedo caminar ― insistí. ― El movimiento me ayudará a calentarme más, ¿no creen?

―Si, probablemente ― dijo Changmin. ― ¿Puedes pararte? ¿Comenzar a moverte alrededor?

Asentí y de un tirón me puso sobre mis pies.
 
― ¿Qué hay sobre Yunho? ― preguntó Hyun Joong. ― ¿Por la manera en que corría no debería habernos encontrado aquí?

¿El no está en el campamento? ¿El vino tras de mí?  Sentí esta pequeña chispa de alegría que hizo que mis ojos picaran. ¿Qué tan raro era esto? Otra reacción tardía del trauma. Eso era lo que tenía que ser. Yo no era especial para Yunho, el no era especial para mí; excepto por un lazo del tipo ya que somos sherpas.

― Probablemente perdió de vista a Jaejoong en el agua y corrió más allá de donde él salió ―  explicó Yoochun. ― El chico está yendo a la universidad por una beca de atletismo. El corre como el viento. Lo buscaré un poco más allá, veré si lo encuentro. Ustedes chicos diríjanse de regreso. Jaejoong necesita beber algo caliente mientras más pronto, mejor.

No esperó a que alguien discutiera con él. Empezó a caminar en la dirección por la que el lobo había venido. 

― Ten cuidado ―  le dije. ―habían un lobo y un oso.  

Yoochun se detuvo como si quisiera decir algo. Pero Hyun Joong lo interrumpió

― ¿Donde?

― Aquí. Ellos pelearon. Ambos huyeron. El lobo está lastimado, si te encuentras con él…

― No te preocupes. No me acercaré a él. Los animales salvajes y yo no nos llevamos bien ― él se apresuró a irse para tratar de encontrar a Yunho y decirle que yo estaba bien. 

 Cuando regresamos al campamento, estaba contento de que las tiendas de campaña estuvieran instaladas. Me deslicé dentro de la mía. Me deshice de mi short húmedo lo suficientemente rápido. Me puse unos cálidos pantalones de franela y una sudadera. Los rasguños que recibí ya no sangraban, pero puse algo de antiséptico sobre ellos. Uno no puede dejar de ser demasiado cuidadoso en el bosque. Luego tomé una manta, envolviéndola alrededor de mí, y salí para sentarme cerca del fuego. Necesitaba un poco de comida reconfortante. Una bolsa grande de galletas estaría bien. Pero yo no había preparado nuestras provisiones. 

Junsu me dio una taza de sopa.

― Toma eso. Te ayudará a calentarte. ― Se sentó junto a mí. ― Estábamos tan preocupados.

― No tan preocupados como yo lo estaba.

― De acuerdo, no tomes esto a mal, pero me alegra que hayas sido tu y no yo. No soy un buen nadador.

Él puso su brazo alrededor de mí y me abrazó con fuerza.

―Dios, no sé si alguna vez he estado tan asustado por alguien en toda mi vida.

Apoyé mi cabeza en su hombro. Pensé que podría dormir justo allí. La única cosa que encontraría más reconfortante sería el hombro de Yunho. Estaba tan conmovido por el hecho de que él había entrado en pánico y corrido a buscarme, que me había pasado. Probablemente el estará enojado consigo mismo cuando se de cuenta de lo que ha pasado. El no era perfecto. No es que planeara señalárselo a él.

En ese momento Yunho y Yoochun regresaron al campamento.

―Yo tenía razón. El había corrido más rápido de lo que el río te trajo hacia aguas bajas. El fue más allá de la zona en la que saliste a tierra.

―Eso te pasa por tener el record universitario en los mil seiscientos metros planos ― dijo Changmin.

Yunho apenas  hizo caso del comentario de Changmin. Se agacho delante de mí y me preguntó:

― ¿Estás bien?

― Si ― respondí, avergonzado por toda la atención. ― No quise causar tanto alboroto, no sé por qué la cuerda cedió.

― ¿No te dijeron? ― Le di una mirada confusa.

― ¿Decirme que?

― Alguien rompió la cuerda.


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