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jueves, 28 de noviembre de 2013

ROTTEN LOVE: CAPITULO 5




―¡Oh! ¡Vamos! Has estado deprimido por toda una semana ―le decía mientras caminaban por los pasillos de la escuela.

―Te he dicho que no estoy deprimido ―decía apretando fuertemente los dientes para que el dolor no escapara por su boca.

Observándolo continuó: ―Lo bueno es que no estás deprimido. ―El moreno alto solo rodó los ojos, antes de que esto se clavaran al final del pasillo, donde JaeJoong venía con un séquito de chicas deseosas por probar sus mieles.

Por un segundo, sus miradas se cruzaron, paralizando el corazón de YunHo, pero inmediatamente el chico de piel nívea continuó su camino, ignorándolo por completo.

Los cuchicheos se daban en torno a ellos, todos y cada uno más descabellado que el otro, pues ellos no eran cualquier tipo. YunHo suspiró cansado, herido y sumamente triste. Pocos pudieron notar la verdadera razón detrás del suspiro, los demás suspiraron por él.

―No me gusta verte así.

―Lo sobrellevaré.

―YunHo ―los ojos negros de HeeChul lo miraban con ternura, algo que siempre quiso encontrar en JaeJoong, pero hace mucho se extinguió. ―No vale la pena.

¡Oh! Pero YunHo sabía que sí valía la pena, solo que tal vez no para él y por supuesto para ninguna de esas zorras. Nadie conocía mejor a JaeJoong como él lo hacía, sabía que aún bajo toda capa de rudeza que demuestra es un chico frágil, como todos y solitario.

―No es tan fácil.

Aún ahora, YunHo podía apreciar al pequeño ángel que era JaeJoong en su niñez, la sonrisa cálida que le daba y la forma tan extraña de ser. Desde siempre lo amó. No podía simplemente olvidarlo de un día para otro.

―No he dicho que lo sea. ―HeeChul había colocado su mano en su hombro, brindándole un verdadero apoyo, apreciaba a YunHo, y ahora se sentía culpable por enviarlo al camino de su perdición.

―Tenía que suceder algún día. Ya fuera ayer, mañana o pasado. Incluso si en veinte años, tenía que entender que JaeJoong no es para mí.

HeeChul no refutó aquello. ―Quizá deberías probar otras expectativas.

―¿Qué sugieres que haga?

HeeChul le sonrió maliciosamente, después señaló con el brazo abarcándolos a todos. ―Un clavo saca a otro clavo.

YunHo levantó una ceja, le sonrió y ambos se marcharon juntos. Realmente no creía en eso, nadie podría sacar a JaeJoong de su corazón tan rápido, pero no estaba de más intentarlo.

JaeJoong había observado a su antiguo amigo sonreírle al otro chico, y de nuevo esa extraña sensación de soledad lo abrumó. Estaba rodeado de personas, a pesar de ello se sentía solo. La única persona con la que no fingía ser cool se acababa de marchar con el chico alto y afeminado.

«Su novio».

Suspiró y dejó de pensar, ese tipo de cosas le causaban dolor de cabeza.


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Los siguientes días de la semana fue un total caos. Bien era sabido que a JaeJoong le gustaba tontear con cuanta chica se le ponía en el camino, por eso no era de extrañar verlo con dos o tres chicas. Lo raro estaba en el cambio de actitud de Jung YunHo.

El siempre lindo y agradable YunHo, ahora parecía tener un letrero en la frente que gritaba «busco soltero con disposición». O eso fue lo primero que pensó JaeJoong al verlo caminar tranquilamente con un aire de suficiencia que no conocía en él.

Pero, JaeJoong estaba en un error. YunHo siempre había sido atractivo, tanto como él, quizá hasta un poco más caliente con esa piel bronceada que se cargaba, a parte de esos músculos bien definidos marcados por las horas de ejercicio. Lo diferente en él, solo eran dos cosas: los botones desabrochados de su camisa y JaeJoong.

YunHo quien siempre iba a lado de JaeJoong, poseía esa mirada dulce y llena de amor por su amigo, esa misma mirada actuaba como un escudo anti-pretendientes. Y ni así, pues JaeJoong podía recordar claramente como tanto chicas y chicos lo citaban en alguna parte no concurrida del colegio para confesársele, siendo siempre rechazados. Ahora ya entendía por qué rechazaba a las chicas, y se negaba a creer del todo que YunHo tuviera sentimientos amorosos por él.

Con los ojos llenos de asombro, JaeJoong observó como los chicos se le acercaban a YunHo y este les sonreía de un modo coqueto, haciendo suspirar hasta a las chicas que iban a su lado.

JaeJoong frunció el ceño. Le molestaba. Y se molestaba más al no saber si lo que le enfadaba era que sus chicas también suspiraran o que YunHo coqueteara con otros cuando claramente le había dicho que lo amaba. Era por las chicas, concluyó no muy convencido.

YunHo le sonreía al pequeño chico que temblaba de emoción. En sus ojos podía ver que quería que sus sentimientos fueran correspondidos, pero eso para YunHo por ahora era imposible. Depositó un beso en su frente, logrando que el chico se sonrojara hasta las orejas, y la más hermosa sonrisa brotó de YunHo.

―Karam, eres muy lindo, pero no estoy listo para corresponder tus sentimientos ―dijo para asombro del otro. Porque sí, YunHo no jugaría con los sentimientos de alguien como jugaron con los suyos, aunque la palabra jugar no era precisamente la correcta, aún así no le parecía justo para el lindo Karam.

Le había dicho a HeeChul que probaría de otras mieles, pero eso no significaba que dañaría a las personas en el camino. Decidió que seguiría el mejor ejemplo que siempre tuvo: JaeJoong.

Y así, fue como comenzó una vida más activa para Jung YunHo.

Los chicos se arrojaban prácticamente a sus pies, las chicas, decepcionadas por la preferencia sexual, se retiraban del campo de batalla no sin dar una merecida pelea. Mientras los afortunados colgaban de los fuertes brazos del moreno, siendo despeinados de vez en cuando y sobretodo, deslumbrados por su sonrisa.

JaeJoong cada vez que lo veía, apretaba los puños, y no podía evitar pensar «Eso solía hacer conmigo», para después reprenderse por divagar en semejantes asuntos. Y trataba de ahogar sus pensamientos con actitudes propias de él. Se iba con una chica, pero pronto descubrió que necesitaba más de una para poder mantener su atención en ello.

Cuando salía del laboratorio de química se topo de frente con YunHo. Los ojos marrón oscuro parecían ser como duras piezas de carbón y no el dulce color chocolate al que estaba acostumbrado. JaeJoong ahora entendía la diferencia en una mirada.

Tanto los chicos que venían al lado del moreno, como las chicas, los miraron primero a uno y después al otro, tratando de averiguar qué era lo que ocurría. JaeJoong observó el movimiento, torció la boca y se alejó sin decir palabra o gesto de ahí.

YunHo apretó los labios. Le dolía como el infierno saber que JaeJoong lo despreciaba, pero lo hecho, hecho estaba, y como le dijo a HeeChul, esto tendría que pasar, además, había logrado probar un poco de él, y eso, nadie se lo iba a quitar.

Por las tardes, cuando YunHo se marchaba con algún muchachito a un motel cercano, imaginaba que era JaeJoong con quien estaba. A continuación se recordaba que estaba haciendo esto para olvidar a esa suave y blanca piel, así como su dulce sabor.

YunHo tiraba de sus propios cabellos con desesperación, para después perderse en el suave cuerpo que se le ofrecía voluntariamente, a sabiendas que él solo buscaba un placer físico.

Besaba y mordía mientras se adentraba en ese estrecho pasaje que le brindaba deliciosas sensaciones, llevando a su compañero y a él mismo a un vaivén de emociones cercanas al clímax.

Tendidos sobre su espalda, con el brazo estirado donde el chiquillo se acurrucaba, trataba de regularizar su respiración. Con su otra mano doblada detrás su cabeza mientras veía al techo, tratando de no pensar en nada. Porque sí lo hacía, su traicionera mente lo llevaría de regreso con JaeJoong.

Observando a su acompañante, YunHo admitió que era lindo, con una cara tierna y cuerpo delgado, que se dejaba doblegar por la voluntad de YunHo, pero para ambos esto era un acuerdo mutuo, nada de sentimientos.

¿Qué número llevaba? YunHo había perdido la cuenta rápidamente, pensaba llevar el mismo esquema que JaeJoong: una chica por día. Pero YunHo sabía que sin él, tendría que saciar sus ganas y uno no era una opción. Quería sentirse mal por los chicos a los dejaba dormidos en la cama, pero ese sentimiento se iba cuando al día siguiente, lo miraban con algo parecido a la idolatraría, y claro, esperando a que fuera su turno nuevamente.

―¿Agotado? ―HeeChul le preguntaba divertido, después de que YunHo había salido por una de las puertas traseras de un aula de audiovisuales que casi no se ocupaba. Con su aspecto desaliñado y su sonrisa de satisfacción no dejaba duda a lo que había estado haciendo. ―¿Quién lo diría? Eres todo un león en la cama.

YunHo rió sintiéndose satisfecho y orgulloso por su desempeño. Por los pasillos de la escuela se corrían rumores acerca del nirvana al que te llevaba estar en los brazos de YunHo. Los que lo sabían se mordían los labios, sintiéndose inmediatamente excitados con tan solo recordar cada caricia y embiste que recibieron. Le daban descaradas miradas y lo rondaban como aves de rapiña, pero eso al moreno en lugar de disgustarle, le divertía. Ahora entendía porque JaeJoong hacía lo que hacía. Con toda esa atención, olvidaba por unos momentos su verdadero dolor, manteniéndolo oculto hasta que estuviera de nuevo en la soledad de su habitación.

Al llegar a casa se encerraba en su refugio de cuatro paredes, las cortinas cerradas, con solo una rendija abierta para dejar al aire circular. El calor podía ser intolerable, pero para YunHo era más soportable el clima que ver a JaeJoong en su habitación, ver lo que no fue, ni será.

Su madre lo acatarraba con tanta pregunta acerca del chico Kim, pues JaeJoong no se había parado ni por error cerca de su casa. A su madre le preocupaba claramente, y a él también, pero ya nada podía hacer para salvar su inexistente amistad. JaeJoong solía estar solo en casa, y a veces la soledad no es la mejor compañía, por eso la madre de YunHo siempre se acostumbró a verlos juntos, y ahora que no lo estaban, se le hacía demasiado extraño.

Justamente hoy, YunHo quería olvidar lo que había visto. Después de su rápida actuación en la sala de audiovisuales, se topó con esas fachas a JaeJoong, pero este o no lo vio o fingió no hacerlo, pues acorraló a la chica que iba con él, para plantarle un beso que, YunHo estaba seguro, mojaría a cualquiera. Eso lo hizo recordar su noche en las montañas, su torpe confesión, el sabor de Jae, los pocos gemidos que dio y el golpe, todo ello transformándose después en carcajadas, sexo rudo, gemidos roncos. Todo frente a sus ojos volvió a ocurrir.

Se apretó las sienes y trato de dormir sin soñar.


« ¤ » « ¤ » « ¤ »


JaeJoong estaba sentado en un gran sillón, con la cabeza recostada hacia atrás mostrado su cuello en todo su esplendor. Estaba excitado, sí, pero no lo suficiente para hacerlo gemir de placer. Desde hacía días que había notado que no era lo mismo, que algo le faltaba, incluso las dos chicas con él estaba ahora, se le hacían insulsas.

―Olvídenlo ―dijo fastidiado. Su excitación se había ido a pique, cuando la castaña a sus pies se engullía totalmente su miembro, atrapándolo en una sensación conocida pero insuficiente.

Las echó sin miramientos, solo dándoles la oportunidad de vestirse de nuevo, porque no era tan maldito como para echarlas así como así, aunque ganas no le faltaron. Con su bata blanca puesta, se dirigió al baño, donde un gran jacuzzi se encontraba. Minutos antes, cuando rentó la habitación, pensaba en pasarlo con las dos chicas, pero ninguna había endurecido su miembro lo suficiente para darle el placer desenfrenado que él tanto buscaba.

¿Sería que después de la mamada de YunHo, se había vuelto impotente? La sola idea lo asustó. No, no era impotente, se levantaba, pero solo un poco, como si fuera un tímido muchacho que después de asomar la cabeza se escondía de nuevo. JaeJoong se sentía tonto al pensar así de su miembro, pero seguro como el infierno estaba que YunHo tenía algo que ver en todo esto.

Se desnudó e introdujo a la relajante y burbujeante agua caliente, con una copa de vino sobre su mano izquierda, mientras echaba la culpa a YunHo por no poder tener una buena follada con dos buenas hembras dispuestas. Pero es que el trabajo que las chicas estaban haciendo dejaba mucho que desear. Simplemente se había apagado cuando no sintió ver estrellas, como cuando estaba en el bosque, atado a una silla, con una boca exigente, succionando, lamiendo y raspando a cada tanto.

JaeJoong no fue consciente, pero llevó su mano derecha a su miembro que había comenzado a levantarse con la solo idea de pensar en esa caliente cavidad, la lengua que jugaba alrededor de su cabeza dando círculos en torno a ella sin escaparse de la apremiante boca que lo sostenía, o las delicadas succiones que lo llevaban casi a la gloria para luego detenerse a solo un instante de llegar, volviéndole loco de placer, una y otra vez. O quizá la manera en la que su miembro zumbó cuando el gruñido de placer del otro hizo eco en su cavidad bucal, produciendo en JaeJoong el más intenso orgasmo que había tenido.

JaeJoong gimió. Su semilla vaciada en su mano y esparcida por el agua lo trajo de vuelta a la realidad. Sintió pavor al darse cuenta de cómo se había corrido. No una masturbada cualquiera lo vaciaba tanto, al punto que el agua se tornaba blanquecina. Pero lo que más se repudio fue la imagen y las sensaciones que lo trasportaron a ellas.

Estaba mal. Definitivamente algo andaba muy mal en su retorcida cabeza. Quizá quedo traumado. Sí, eso. Pero si era un trauma ¿Por qué había experimentado placer?

JaeJoong no quiso averiguarlo. Se levantó y salió de ahí, mandando al fondo de su mente esos recuerdos y pensamientos hacia YunHo.

YunHo, con quien se tropezó frente a su casa, bueno, más bien cada uno estaba respectivamente en la suya. A JaeJoong le llamó la atención que YunHo estuviera libremente besando a un chico frente a su hogar. Consideraba al señor Jung un buen padre, pero no creía que tuviera la mente tan abierta como para aceptar la homosexualidad de su hijo.

Y aún con todos esos pensamientos, JaeJoong no podía dejar de ver los labios en forma de corazón de YunHo desplazándose por toda esa boca desconocida. Incitado, casi derritiendo a su acompañante, al cual no le permitía irse, pues su mano colocada justamente en su nuca y la otra en su cintura, lo atraían más a él. 

Aunque JaeJoong pensaba que el niño no tenía la más mínima intención de irse.

Los ojos de YunHo lo miraron. El mundo pareció congelarse para JaeJoong en solo esos instantes en que la ardiente mirada de su antiguo amigo se posó sobre él. Le era conocida pero a la vez infinitamente diferente. Era YunHo, el chico con el que había crecido, pero este YunHo era tan, tan ardiente, con sus ojos fijos en él, pero besando a alguien más. A JaeJoong los colores se le subieron al rostro.

¿Qué diablos? ¿Él, sonrojándose? Ahora claramente la ira lo recorría. Bufó molesto y entró en su casa, pero al momento de cerrar la puerta no pudo evitar mirar por las ventanas, espiando a ver si su vecino había terminado de dar un espectáculo público. Para su horror así fue, YunHo tomó la mano del chico, introduciéndolo a su hogar.

Sentimientos encontrados se desarrollaron dentro de JaeJoong, se odiaba a sí mismo por sentir lo que sentía, odia a YunHo por ser el causante de todo y sobre todo odiaba a ese chiquillo por zorra resbaladiza.  

Bufó nuevamente. Se sentía como un toro embravecido. Se quedo solo un segundo en la planta baja, para después subir a su habitación. Su ventana abierta le proporcionaría una vista mejor de lo que pasaba en casa de su antiguo amigo.

¿Por qué hacía esto? Ni JaeJoong lo sabía, solo no creía que YunHo fuera capaz de enredarse con cuanto muchachito se le pusiera enfrente. Seguro estaba que solo harían tarea. «Sí, claro». Él mejor que nadie entendía eso, pero seguía sin creerlo.

La vista era perfecta. El cuerpo conocido de YunHo apareció como si estuviera viendo una mala película, ya que solo veía tramos de su piel. El cuerpo desnudo del otro chiquillo siendo arrinconado en la ventana. YunHo mordisqueando la piel de su cuello, de una forma tan candente que JaeJoong casi podía escuchar desde su sitio al chico gemir de placer.

Un flasheo tuvó, imaginándose esa misma escena pero con él de protagonista. Sacudió su cabeza. Miró de nuevo por la ventana, YunHo lo veía. De nuevo esa sensación de sentirse descubierto y sonrojado.

Si esto hubiese sucedido en el pasado, seguramente JaeJoong le hubiera sonreído maliciosamente y se habría quedado a ver el espectáculo, pero no siendo así, se apresuró a cerrar las cortinas, escondiéndose detrás de ellas, resbalando por la pared hasta quedar sentado en el piso, acurrucado, tratando de calmar todas las emociones que surgían en él, y por supuesto, bajando el nivel de calor que su cuerpo sintió al imaginarse a YunHo con él.

Respiró una y otra vez, a lo lejos escucho que un auto se detenía, el abrir y cerrar de puertas. JaeJoong no creía que fueran sus padres, ellos rara vez lo veían, quizá los de YunHo. Su mente no reaccionó en ese instante, ofuscado como estaba en sí mismo no notó la seriedad del problema. Después los gritos tronantes de una conocida voz masculina lo sacaron de su ensimismamiento.

―¡Yo no te crié para ser un marica! ―Fue la primera frase que logró captar.

Más gritos, dos voces masculinas peleando.

JaeJoong se animó a ver lo que sucedía. Sin que lo tacharan de chismoso, levantó solo un poco la cortina, lo suficiente para observar. Y lo que vio, no le gustó nada.

YunHo y su padre enfrentándose el uno al otro. El señor Jung estaba rojo de furia, gritaba y despotricaba a cada palabra que daba. La espalda desnuda de YunHo se notaba tensa, JaeJoong sabía que YunHo estaba apretando sus labios fuertemente y sus manos echas puño. De vez en cuando vociferaba algo, pero la ira de su padre no daba cabal.

―¡Eres un maldito mama-pollas! ¡Un cerdo asqueroso!

―¡Sí! ¡Me gusta chupar…

JaeJoong sabía, incluso antes de que sucediera, lo que iba a pasar. La mano del hombre se estrelló sobre la mejilla de YunHo, con tal fuerza que le hizo girar la cabeza. Desde su ventana JaeJoong no estaba seguro de que si lo que había escupido YunHo era saliva o sangre.

―¡¿Cómo te atreves a siquiera hablar?!

El chiquillo que estaba con YunHo temblaba en una esquina. Al verlo, el padre volcó su atención sobre él. ―¡Largo! ¡Largo de aquí asqueroso infeliz!

―¡No le hables así! ―gritó YunHo en respuesta, anteponiendo su cuerpo al del chico. ―Karam, por favor vete ―le pidió amablemente.

JaeJoong no lo había escuchado, pero conocía cada gesto de YunHo y sabía que eso era lo que había dicho.

El chico salió hecho la bala, sin mirar atrás, demasiado asustado, corrió calle abajo y se perdió de vista. Mientras en la habitación el tenso silencio se podía cortar con una hoja.

El padre de YunHo estalló de nuevo, gritando hasta que la garganta le dio. YunHo guardaba silencio. Se había colocado unos pantalones por lo que JaeJoong podía ver.

Lo siguiente fue algo que no escuchó. YunHo murmuró algo, de espaldas a JaeJoong no vio la cara que tenía, pero por la cara que puso su padre imaginó que YunHo estaba sacando toda esa rebeldía que tenía guardada.

El golpe que vino no fue a palma abierta como los primeros. El puño del señor Jung se estrelló de lleno en YunHo, aunque este lo aguantó bastante bien, haciendo gala de su fuerza física. Pero, JaeJoong sabía muy bien que las palabras suele herir más que los golpes, y el señor Jung acababa de matar el buen corazón de YunHo. ―¡Tú, no eres mi hijo!



11 comentarios:

Paradise YunJae fanfics dijo...

Omg cacharon a yunho en pleno acto y jae presencio todo.

Como que a jae empieza echar de menos a yunho y su amistad incluso mas

Ángela dijo...

mi Dios, qué situación, ya sabía yo que Jae iba a estar de capa caída cuando vea que perdió a Yunho.
él no se da cuenta aún de sus sentimientos ,pero lo hará pronto.

y Yunho y Karam y andan juntos.

quiero saber cómo sigue

gracias

jaqueline yunjae dijo...

jaejoong se vino pensando en yunho, me dio risa su pensamiento de que se le levantaba como un timido muchacho XD por otro lado me dio penita yunho q fue descubierto por su padre y lo trato tan mal :'(

yunhokim dijo...

pobre yunho si que esta sufriendo por la incomprensión de sus padres y jae no ase nada solo se queda viendo sin darle su ayuda que triste lo de yunho

JadeJung dijo...

Pobre Yunnie TT
Él no merece sufrir tanto TT
Es un hijo ejemplar, el mejor amigo que puedes tener y un amante de ensueño
Esta no es la vida que le corresponde!

Laura Campos García dijo...

Yunho tuviste la mala suerte de que tu padre te viera y lo decepcionarás, por una esta mal el padre porque debemos aceptar lo que los hijos son, y otra Yunho debió hablar con sus padre sobre sus preferencias sexuales lo acepte o no, y no llegar y verlo teniendo relaciones con una persona de su mismo sexo... Gracias

Anónimo dijo...

andale el jaejoong ya esta sufriendo por haber rechazado a yunho, lero lero por culero JJ¡¡ te lo mereces¡¡ auqneu pufff con ese yunho que describiste follador inato y con buen porte y aguante hasta a mi se me hizo agua la boca ;) jajajaja ok ok ya¡¡ se que yunho es de jaejoong xDDD y obviamente karam tenia que aparecer aunque al parecer este no es tan malo como en otros fics... solo esta enamorado de yunho es normal (?) xDD y que el papa de yunho se entera tsssss que mal plan que lo haya tratado asi YUNHO figthing¡¡¡

moran dijo...

No le puede ir peor a Yunho.. ...solo falta que muera.. tal vez eso seria mejor.. ..menos suufrir.. ...
Ayyyy estoy tandolida.....esxribes tan bien y tan angst .....muchas gracias.. .

Unknown dijo...

Pobre Yun, siempre tiene que llevarse lo peor. Él solo quiere ser feliz, no fue suficiente con lo de Jae, ahora también esta su padre. Ahhhh justo en que momento lo tuvo que atrapar. Lo único bueno de todo esto es que Jae ya empieza a sentir algo por Yunho, aunque aun lo niegue .
Gracias por compartir.

Poleht ^o^ dijo...

Ahyy Dios, por andar de descuidado lo pillaron TT_TT

En verdad estos se estan tirando a destruir...

Virginia Maturana dijo...

Oh pobre Yunho pero era algo que su familia debia saber....Que hara Jae ahora ayudara a su amigo