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jueves, 28 de noviembre de 2013

ROTTEN LOVE: CAPITULO 6




―¡Tú, no eres mi hijo!

Las palabras le cayeron como un bloque de hielo en el corazón de YunHo. Había aceptado el golpe, el primero por no respetar su casa, el segundo por su preferencia sexual, pero en el fondo de su alma, rogaba por que su padre comprendiera, aunque al parecer eso no sería así.

―¡No quiero verte! ¡Largo! ¡Lárgate!

―¡Papá! ¡Por favor soy tu hijo!

YunHo rogó, amaba a sus padres sobre muchas cosas, no podía creer que esto fuera así, que su vida conocida terminara de esta manera, cortando de tajo a las personas que él más amaba, su familia y JaeJoong.

De nada sirvió tratar de hablar, ellos no querían saber nada.

El dolor en el corazón de YunHo era desgarrador, tomo un bolso de viaje en el que empezó a aventar todo lo que más podía. Con lágrimas en los ojos por las duras palabras de su padre, miró hacia la ventana de la casa vecina, pero solo las cortinas lo recibieron. Al girarse, se topó con los ojos llorosos y decepcionados de su madre, quien repetía cosas como «¿qué hice mal?» O «¿Por qué a mí?»

YunHo quería decirle que no había hecho nada mal, que no había nadie a quien culpar, bueno sí, a JaeJoong por ser tan bello, aunque ni de eso estaba seguro. Él simplemente era así.

Con todo el dolor del mundo, sorbiendo por la nariz, tomó sus cosas y se marchó de casa.

Miró su hogar con ojos llorosos, su padre no lo quería, su madre no había hecho nada, ambos se sentían decepcionados, todo por ser como es. Ellos siempre habían soñado con tener muchos nietos, ya que YunHo era hijo único, pero eso no sería así. Al enfrentar su nuevo destino, miró también hacia la casa de JaeJoong, donde el solo pudo apreciar el movimiento de las cortinas.

YunHo sabía que JaeJoong estaba ahí, mirándolo, pero más decidido que nunca, tomo el bolso con sus cosas y les dio la espalda a ambas casas, dejando así todo lo que una vez amó.

Dolía, sí, dolía como el infierno, pero eso no lo mataría. Rogaba porque en un futuro, sus padres volvieran a entablar comunicación con él, y de JaeJoong, bueno, dejaría de amarlo, porque eso lastimó a ambos.

Caminó calle abajo, por donde Karam había salido huyendo. «Pobre» pensó YunHo. El niño había estado tan entusiasmado con la idea de trabajar con él en un proyecto, que se sentía mal por todo lo sucedido.

¿Por qué lo había hecho? YunHo no estaba muy cuerdo en ese momento. Había visto a Karam fuera de su casa, justo como muchas veces vio a JaeJoong, y este se le vino a la cabeza. Nadie podía negar que Karam, le daba un cierto parecido a JaeJoong en sus años tiernos, antes de transformarse en el mujeriego que ahora era. Por eso, cuando YunHo lo vio, sintió su sangre correr, lo besó y fue correspondido. Se perdió un momento en su mente, confundiendo al suave cuerpo de Karam con el de JaeJoong. Y, cuando lo vio, quiso darle “celos”, aunque YunHo ahora admitía que era tonto, ya que JaeJoong no sentía nada más que desprecio.

En su momento, YunHo creyó ver sonrojarse a JaeJoong, creyó verlo espiando por su ventana, pero todo eso no eran más que sus propias alucinaciones. Si se hubiera controlado, si tan solo Karam se hubiera resistido un poco, si hubiera… pero el hubiera no existe.

Suspiró. ¿Qué sería de él ahora? Aún no terminaba la escuela media, faltaba cerca de mes y medio, sus ahorros le permitirían sobrevivir un tiempo, tendría que ponerse a trabajar. ¡Dios! Esperaba que le ofrecieran una beca en deportes para poder continuar estudiando.

Torció la boca sin saber bien a dónde dirigirse. ¿Rentar una habitación de hotel? Sonrió sabiendo qué dirección tomar.


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Los golpes en la puerta lo sacaron de su sueño de belleza, estaba un poco molesto, pero bueno, ya se había levantado, ahora atendería a la molesta persona en su puerta. Sus ojos se abrieron al ver a su invitado colarse por la puerta y dejar su gran bolso cerca de un sillón.

―¿Qué diablos te pasó? ―preguntó HeeChul con la boca abierta. Su expresión paso de la sorpresa a la molestia cuando vio el bolso y el gran cardenal que se estaba formando bajo el ojo izquierdo de YunHo.

―Digamos que mi padre no acepto muy bien mi “salida”. ―Trató de que su voz no sonada descontrolada, pero falló en su intento. HeeChul lo atrapó en un abrazo y trató de consolarlo lo mejor que pudo.

YunHo contó los detalles del cómo y porqué estaba ahí. HeeChul lo escuchó, porque a pesar de la atracción que siempre sentiría por YunHo, ambos preferían ser simplemente amigos, y eso lo valoraba demasiado.

Después de largas horas de charla, YunHo se acomodó a descansar en el sillón. HeeChul le había ofrecido quedarse en su cama junto a él, pero compartir la cama se le hacía algo demasiado íntimo. YunHo no compartía la cama más que con JaeJoong.

A la sola vuelta de traer al hombre de regreso a su mente, causó dolor. Se sobó el cuello y tomó un par de pastillas para dormir. Lo necesitaba, deseaba al menos por hoy, dormir sin sueños.

El día llegó rápido. HeeChul se alistó para la escuela, YunHo no quería ir, total, ya era viernes, además su mejilla había adquirido una linda tonalidad púrpura. HeeChul no insistió.

YunHo pasó todo el día pensando, acomodando sus cosas en la habitación que HeeChul le había concedido. Bueno, habría que arreglar el estudio para poder ocupar la habitación, había puesto hielo en su mejilla el día anterior, por lo que no estaba hinchada, solo de una coloración diferente.

Ocupando su mente en otras cosas, YunHo no pensó ni en sus padres ni en JaeJoong, pero cuando hubo hecho todo, los pensamientos le abrumaron de tal forma que le causó un dolor de cabeza. Debía dejar de pensar.

HeeChul vivía solo, su padre ocupado con el trabajo viajaba demasiado, por lo que no era una opción ir con él, ya que antes de establecerse ahí, había ido de un lado al otro. Cuando tuvo la posibilidad de bastarse por sí solo, su padre continúo su ritmo de vida. En cierto modo HeeChul le recordaba a JaeJoong, la gran diferencia residía en la familia. JaeJoong estaba siempre solo y, a diferencia de HeeChul, ellos jamás se preocuparon por él. En cambio, al padre de HeeChul le costó millares dejar a su único hijo solo, pues ambos se hacían compañía después de la muerte de su madre. Para YunHo era increíble cómo a pesar de estar tan lejos, el padre de HeeChul seguía cuidando y velando de su hijo, mientras que los padres de JaeJoong, que trabajaban en la ciudad, raramente llegaban a casa y cuando coincidían peleaban de tal manera que era mejor no estar ahí, por lo que no se ocupaban de su hijo, así había sido desde que se mudaron. Con todo eso a YunHo le sorprendía que lo únicos líos en los que JaeJoong se metía eran de faldas.

YunHo se preguntaba si JaeJoong lo extrañaría. Seguramente no después de lo que le hizo, aunque esperaba que al menos una parte de él le recordara bonito  y no como su última acción.

―Te he traído algo ―anunció HeeChul desde la puerta, sacándolo de sus pensamientos.

La comida le sentó bastante bien a YunHo, luego ambos se tumbaron a ver televisión lo que restaba de la noche. No estaban con ánimos para salir.

Los dos días siguientes, YunHo se puso  la tarea de buscar trabajo. HeeChul quien había contado a su padre la situación, le había ofrecido quedarse sin pagar renta.  YunHo consideraba que era demasiado abuso, pero lo aceptó a regañadientes, pues aún tenía que lidiar con los costos universitarios solo, y para eso necesitaría todos sus ahorros.


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JaeJoong frunció el ceño y regresó su mano a su posición original. Bufó molesto por su cobardía y a la vez por su ira interior. A él qué diablos le importaba YunHo. Debía odiarlo por lo que le hizo, por lo que aún le hace, pero, muy a su pesar estaba inquieto por el destino de su examigo.

Suspiró molesto yéndose de ahí. Estaba parado en la puerta de los Jung, dispuesto a preguntar por el paradero de YunHo, de hablar con los señores para hacerles entender que no importaba la preferencia sexual, YunHo seguía siendo su hijo. Pero nada de eso hizo.

JaeJoong se había preocupado desde que la pelea inició. Los gritos evocaban a su mente recuerdos de su propia y disfuncional familia. Observó como el extraño que era, todo, desde el primer golpe hasta a YunHo marcharse.

Le dolió, una parte dentro de sí, sintió que el esquema de la perfecta familia estaba roto. Y es que JaeJoong siempre soñó con tener una familia como los Jung, pero ahora que veía todo, se sentía mal por YunHo, independientemente de lo que YunHo sentía por él, su amigo siempre había estado ahí, todas y cada una de las noches en las que JaeJoong tenía miedo, todas las lágrimas que en su infancia derramó, YunHo lo consolaba. Le debía estar ahí ahora para él, se lo debía… y aún así solo lo vio marcharse a través de las cortinas.

Lo que más inquietó a JaeJoong, no fue la discusión, ni los golpes, no, fueron los ojos tristes de YunHo. Ojos que mostraban una tristeza inmensa y resignación, resignación al perder su hogar y su amigo. Quiso decirle que podrían volver a ser amigos, quiso confortarlo con un abrazo como los que él solía darle, quiso… pero no hizo.

Al día siguiente esperaba con todas sus fuerzas poder hablar con él, brindarle una mano amiga. Se armó de valor y nerviosamente esperaba en la puerta de la escuela. El timbre sonó y la primera clase pasó. YunHo no llegaba.

Entró a la siguiente hora y tomó notas, no serían tan buenas como las de YunHo, pero amablemente le devolvería el favor prestándole sus apuntes. Así pasó todo el día, con JaeJoong mordiéndose las uñas cada vez más por la preocupación de no saber de YunHo.

Al final, después de mucho pensarlo, de respirar profundo, de tomar un vaso de vodka para “armarse de valor”, llegó  a la puerta de la casa de los Jung, era domingo por la tarde, inhaló aguantando la respiración, levantó la mano, pero no tocó. ¿Cuántas veces ya habían sido así?

Se retiró, derrotado por ser el mayor cobarde. Lo intentaría al día siguiente.

Lo que sucedió al día siguiente fue una serie de sucesos inesperados para JaeJoong. YunHo se presentó junto a HeeChul, sonriéndose cómplicemente, a pesar del ligero color morado en su mejilla, lejos de hacerlo ver mal, lo hacían verse interesante. Los chicos, que de por sí fantaseaban con él, ahora chillaban extasiados por la varonil forma de presentarse.

JaeJoong quiso acercarse, pero sus piernas no le respondieron. Cuando el contacto visual se dio, YunHo lo miró como basura y se marchó. Ahora el que sentía el hielo en el estómago era JaeJoong.

La semana siguió así. Un JaeJoong tratando de acercarse a YunHo, sin lograr moverse.

Lo que incitó a JaeJoong a hablar con él fue el evento que se produjo al finalizar la semana. YunHo había pedido hablar a solas con Karam. La manera tan dulce de tratar al chico, hizo que algo en JaeJoong se retorciera de coraje, era como si sus entrañas se amarraran todas juntas y después las apretaran tan fuerte que dolían de tanto estirarlas.

YunHo acariciaba la carita de Karam de forma tan delicada que al chiquillo le temblaban las piernas. La mirada que le dedicaba YunHo hacía rabiar un poco más a JaeJoong, cuando este caía en la cuenta, fruncía los labios, molesto con él mismo, pero sin irse de ahí, espiando a la pareja que tenía frente.

No podía escuchar claramente, pero YunHo se disculpaba y por el beso tan efusivo que el otro le dio, JaeJoong supuso que eso era el inicio de una relación. Y no se equivocó.

Al día siguiente Karam caminaba felizmente de la mano el moreno. YunHo se sentía complacido, no es que realmente estuviera enamorado, pero HeeChul había insistido en darle una oportunidad al amor y Karam era el más indicado, después de todo siempre había tenido sentimientos por el moreno, además de lo ocurrido en su casa.

JaeJoong no se sentía muy feliz, le daban retortijones de coraje cada que los veía. Algo había cambiado en él, lo sabía, pero no quería admitirlo. Las chicas lo seguían acompañando, pero ya con ninguna tenía sexo casual. Seguía tonteando con ellas, guiñándoles el ojo o diciendo uno que otro piropo, porque aunque no las quisiera a su lado, no le gustaba esa sensación de soledad que estaba arrastrando últimamente.

Sonreía sin realmente sentirlo.

Cuando se topaba con YunHo bajaba la mirada si él iba acompañado, pero, si tenía la suerte de topárselo solo, intentaba hablar con él, aunque sin lograrlo. Cada que lo veía con Karam sentía que algo se iba muriendo en su interior. ¿Sería su amistad? ¿Por qué él solo sentía eso, verdad? Amistad…

Pensando en eso, caminaba hacia ningún lugar en especial. Como no quería estar en casa ni con las chicas, vagaba por la ciudad sin nada que realmente llamara su atención. Así que ese era un día de esos, pero sus pensamientos lo habían abstraído más que de costumbre, por lo que estuvo a punto de cruzar la avenida sin ser consciente de que el semáforo marcaba rojo.

Sintió frío al ver que estuvo a punto de ser arrollado de no ser por unos fuertes brazos que lo atrajeron hacia el lado seguro de una forma un tanto brusca, pero en definitiva protectora. 

El pulso de JaeJoong se disparó al notar el masculino aroma de YunHo, y su sonrojo creció al darse cuenta de que aún estaba en sus brazos, temblando. ¡Dios! Ahora era toda una nenaza.

Se desprendió rápidamente de YunHo y echó a correr en dirección contraria, asustado de lo que estaba sintiendo y sus reacciones. Corrió sin darse cuenta que con eso destrozaba aún más el corazón de YunHo.

―¿Tanto daño nos hemos hecho para que ni siquiera me puedas mirar?

YunHo solo miró el lugar por donde JaeJoong se había ido, sintiendo que las lágrimas se aglomerarían en sus ojos si se quedaba ahí. No pudo evitar seguir a JaeJoong por espacio de dos cuadras, cuando lo vio caminando por el parque, sin que él lo notara. Su JaeJoong se veía tan bello y de alguna manera triste, quería creer que era por él, pero le acababa de demostrar que no era así.

Tragándose su nudo en la garganta, emprendió el camino para ver a su ahora pequeño novio.


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El corazón agitado de JaeJoong no se calmó, ni porque corrió cinco cuadras, bueno quizá se deba a su exagerada reacción. YunHo lo había salvado y él había echado a correr. Eso no hablaba muy bien de él para reanudar su amistad.

Regresó sobre sus pasos, corriendo de la misma forma en la que había huido, rogando porque YunHo estuviera cerca de ahí. Y lo estaba. Desafortunadamente para él, no estaba solo, su ahora bien sabido novio estaba con él, ambos sonreían de manera cálida, que le hizo saber a JaeJoong que su presencia ya no era necesaria en la vida de YunHo, que él había pasado a ser el triste amor que lo lastimó. Y, un nudo en la garganta se le formó al darse cuenta que YunHo ya no sería parte de su vida.

Otra atormentada semana pasó. JaeJoong cada vez se sentía más frustrado, y triste, no podía sacar a YunHo de su cabeza. Le preocupaba, sabía que a YunHo le faltaba su familia, tampoco conocía el lugar donde se estaba hospedando y le daba pavor que algo le pasara por rentar en un lugar de mala muerte.

Se armó de valor y en uno de esos arranques de ira que le daban después de verlo besar a Karam, mientras que el afeminado de HeeChul tampoco lo rondaba, se acercó a YunHo discretamente.

―YunHo ―murmuró. Su voz era suave y baja, pero aún así lo suficientemente audible para YunHo, quien lo miró con hiel en los ojos.

―¿Qué quieres? ―dijo de forma agresiva. Ni siquiera cerca a lo que JaeJoong estaba acostumbrado a escuchar, eso lo destanteó de alguna manera, por lo que abrió y cerró la boca como un pez. Pero no se iba a dejar amedrentar, lástima que YunHo no pensara lo mismo. ―Mira ―dijo con voz queda, dura y seca. ―Lamento haber arruinado la amistad, pero no era la forma de demostrarme lo contrario.

JaeJoong hirvió. ―¡Tampoco era correcto hacer lo que hiciste!

―¡No! ¡Pero maldita sea si no lo necesitaba! Como sea ya no interesa.

―¿Ya no interesa?

―No, JaeJoong. Ya no me importa lo que tengas que decir. Puedes decirle al mundo que traté de violarte si quieres. Lo que venga de ti ya no me interesa.

Salió de ahí prácticamente bufando. Aunque la verdad era que JaeJoong lo había acorralado en los baños, donde no había nadie. Teniéndolo tan cerca y a la vez tan lejos, mostrando esa actitud sumisa que no mostraba desde niños, hizo que las hormonas de YunHo se descontrolaran, exigiendo tener al delgado hombre frente a él.

Al ver a YunHo salir, a JaeJoong se le hizo difícil tragar. Se sentía, estúpido y roto. Él solo quería hablar, no quería decirle a nadie lo que había pasado en el bosque, solo quería ayudar, quería volver a tenerlo a su lado, pero… ya no sería posible.

Entró rápidamente en un cubículo e hizo  lo que hace ya tantos años se había prometido no hacer. Llorar.

Con cuidado de no hacer ruido, Hecchul salió del cubículo aledaño. Había escuchado a YunHo y JaeJoong, notando un tono que jamás creyó que el chico rudo tendría, y ahora escucharlo sollozar era algo que sí le hubieran dicho antes, se habría carcajeado por la burla. Sin embargo ahora estaba seguro de algo que había notado.

Los sentimientos de JaeJoong por fin habían sido descubiertos.



12 comentarios:

Paradise YunJae fanfics dijo...

Pero jaejoong los descubrio demasiado tarde y yunho ha decidido seguir adelante

Ángela dijo...

este Jae pabo, cómo cree que con esa actitud puede hacerle ver a Yunho que quiere estar a su lado??

gracias, me gusta la historia.

jaqueline yunjae dijo...

huy, heechul se gano todo el pase, escucho todo, y este jaejoong dejo pasar mucho para valorar a yunhocomo dice el dicho: nadie sabe lo q tiene hasta q lo pierde.

Anónimo dijo...

Pobre Yunho, que terrible debe ser que sus padres lo abandonen a su suerte a esa edad, sé que la forma en que se enteraron de sus preferencias no es la mejor, pero no era justo que se comportaran así, afortunadamente tiene un bien amigo en quien confiar, y Jaejoong por fin da muestras de sus sentimientos, lástima que sea un poco tarde, ahora le toca sufrir un poco de lo que sufrió Yunho.

JoJo Lim~♥ dijo...

por fin la terminé y fué maravillosa perfecta, amé esta dosis de drama donde al final el YunJae quedó como debia unidos :D auqnue el papá de Yunho lo echó y eso u_u muchas gracias por esta historia espero poder hacer todo lo uqe deba hacer que m,e sobre tiempo y pueda seguir leyendo tus maravillosas historias :D

yunhokim dijo...

al fin se da cuenta de sus sentimientos ahora que yunho esta con otro ojala y no sea demasiado tarde para jae y lo pueda recuperar

JadeJung dijo...

Merecido lo tienes Jae.

Yunho aunte ama, pero o desea sufrir xontigo.

Laura Campos García dijo...

Se puede entender lo que sentía Jae pues el siempre con mujeres hasta que Yunho lo inquieto y se dio el cambio de sentimientos con el tiempo. También Yunho al sentirse herido no dio pie para que Jae hablara con el, era cortante y eso no hCe que a Jae se le haga fácil decir lo que siente. Además esa falta de comunicación que existía por el que creían. O sea creía que Jae le hiba a rechazar si le decía que era homosexual, si le hubiera dicho, pero eso ya paso, a ver que pasa... Gracias

Anónimo dijo...

andale papa¡¡ andele jaejoong por hacerle culerias al hermoso de yunnie... y pues bueno a veces asi si pasa cierto ? a veces el tiempo de los seintimientos no concuerda y pues suceden estas cosas tristes pero lo bueno es que esta la comadre heechul presente ehaaa *O*/ ella ayudará yo lo sé¡¡¡ jajajajaj gracias por el capitulo :)

moran dijo...

Oh Heechul ayudalos! Estos tontos solo se están haciendo mas daño.. .si siguen asi despues sera imposible cualquier arreglo. ...
Sabia que Karam seria la clave. ......me duele por el pero no lo ama.. ...

Unknown dijo...

Oww es la primera vez que karam me da pena en una historia, tan ilusionado que está. Ahh Jae es un tonto por darse cuenta muy tarde de sus sentimientos. Me encanta como se muestra la chula aquí, ojala los ayude.
No veo aparición del yoosu y Min, los quiero ver aunque sea en un cápitulo u.u
Gracias por compartir.

Poleht ^o^ dijo...

Es claro que ahora las preocupaciones y prioridades de Yunho son otras, como seguir con su vida y completar sus metas...

Jae tiene que tratar de ser más sincero consigo mismo