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sábado, 12 de octubre de 2013

CRISTAL: CAPITULO 2




Había sonado el timbre anunciando el final de las clases, Ji no quería ni salir del salón, entonces recordó que Seunghyun le dijo que iría a casa con él después de la práctica, su corazón se aceleró mientras sus mejillas se teñían de color rojo.

− Creo que tienes un poco de fiebre, deberías ir a la enfermería. ¿Quieres que te lleve? – Bae tenía la frente pegada a la de Ji.

− No, estoy bien, gracias – retirando su cabeza un poco.

− ¿seguro? – dijo Bae mientras levantaba una ceja dándole una mirada de no muy convencido− si no quieres ir a la enfermería, te llevare a casa y después regresare a practicar.

− No Bae, estoy bien. De hecho pensaba quedarme un rato en la biblioteca, necesito buscar unas cosas – mintió, pues lo que en realidad necesitaba era una escusa para quedarse.

− ¿Qué cosas? No recuerdo que nos hayan dejado algo – no había salido bien la mentira, tampoco le había contado a Bae sobre sus agresoras.

− ok, no. Es solo que no quiero regresar a casa en estos momentos.

− ¿Por qué? ¿Peleaste con tu mama? – realmente Bae era muy curioso, así que Ji decidió decirle lo sucedido, dado que él era su mejor amigo.

− Pues porque tengo unas cuantas chicas asediándome – vio sonreír a su amigo – digamos que no es de la manera en la que te estás imaginando, al parecer no les gusto mucho.

− ¡¿Qué?! – a Youngbae no le cabía en la cabeza eso de que a alguien no le gustara su pequeño angelito. Ji le contó todo sin ocultarle nada, desde el primer insulto hasta la humillación y de cómo Seunghyun lo rescató de que eso se volviera aún más público. Claro que omitió la parte en la que iba en los brazos del otro y sus latidos enloquecidos.

− Así que Top me dijo que lo esperara, que regresaríamos juntos después de que terminara su entrenamiento.

La mente de Youngbae  procesaba la información lo más rápido que podía. “¡¿Qué, qué, qué?! ¿Seunhyun te llevará a casa? ¿Acaso es una cita? No, no, una cita no es, de seguro él solo se preocupa por Ji como el amigo que es, si seguro es eso”. Inesperadamente abrazó al castaño. “¡Maldición! ¡Si la competencia no estuviera tan cerca YO te llevaría a casa!”. Lo retuvo  un rato hasta que Ji empezó a removerse tratando de zafarse del mayor, pero era difícil puesto que este tenía unos muy marcados brazos, de hecho tenía un cuerpo muy bien formado. Entonces Bae depositó un dulce beso en la frente de Jiyong, provocando que este se quedara como piedra.

− Entonces ve a la cancha, no vaya a ser que a Top se le haya olvidado y te deje ir solo. Me voy tengo que practicar.

Ji ni siquiera noto cuando lo había soltado y, a lo lejos escucho lo que le decía. Puso su mano en el lugar donde los suaves labios de Bae habían hecho contacto con su piel, sintió  un agradable calor recorriéndole el cuerpo y agradeció mucho saber que su amigo se preocupaba por él. Sonrío y salió del lugar en dirección a las canchas.

Se sentó sobre el pasto verde, a la sombra de un árbol mientras se recargaba en el con la mirada fija en la cancha donde el equipo de futbol entrenaba. Lo vio correr de un lado al otro gritando, dando instrucciones para mejorar el juego, sudando, viendo como se quitaba el cabello de la cara una y otra vez.  “Le regalare una bandita”. Miraba cada parte de Seunghyun, se sentía maravillado, él era perfecto, sensual. Se fue perdiendo en sus pensamientos hasta que lentamente se quedo dormido.

“Puedo apreciar la brisa removiéndome el cabello, lentamente abro los ojos, veo como él se acerca a mí, dice algo que no entiendo, se arrodilla para estar a mi altura, suavemente pone su mano en mi mejilla, siento su calidez, acerca su rostro al mío, huelo  su embriagadora esencia, su mirada es dulce, está tan cerca que respiramos el mismo aire, cierra los ojos y siento como sus labios se posan sobre los míos tiernamente. Me acaricia la mejilla mientras sonríe y me besa de nuevo antes de irse”.

− Ji – sintió que alguien sacudía ligeramente su hombro – Ji – repite – Jiyong – dice con más fuerza – despierta ya, es hora de irnos.

El castaño abrió los ojos de golpe, el entrenamiento había terminado. “Fue un sueño…”. Seunghyun estaba de pie frente a él, no lo veía sino que miraba el cielo a través de las ramas del árbol. Ji dirigió su mirada hacia el mismo lugar.

− ¡Vamos! ¿Qué haces mirando a la nada? – lo apuro – o ¿es que quieres quedarte aquí hasta mañana? – cuestionándolo con la mirada y  levantando una ceja. Ji negó con la cabeza y se levanto, aunque no podía mirarlo a los ojos pues aun tenia fresco el recuerdo del sueño.

−¿Qué mirabas? – dijo Ji mientras emprendían el camino a casa.

−¡Ah! En ese árbol hay un pequeño nido, es la primera vez que lo veo. Quizá deberíamos ser sus guardianes, no vaya a ser que un gato llegue y se coma a los polluelos. Mejor deberíamos empollarlos.

−jajaja  – la risa de Ji era agradable y contagiosa.

−vamos – Seunghyun apresuró el paso, noto que alguien los venía siguiendo. En un principio pensó que eran las chicas de ayer, pero se percató de que solo una persona los venía siguiendo. – Ji, no quiero asustarte pero alguien nos sigue, me gustaría que corriéramos un par de cuadras para poner distancia. ¿Listo? ¡ya!

Corrieron más que un par de cuadras, Ji comenzaba a sentirse mareado, el aire la faltaba, tropezó, estuvo a punto de caer cuando unos brazos lo sostuvieron.

−Sube – Seunghyun le indicaba que lo llevaría en su espalda. Ji se acomodo en la gran espalda de su hyung. A pesar de que costaba trabajo respirar y su cabeza daba vueltas, notó su calor y su aroma, si ese del que se estaba volviendo fanático. – Realmente eres muy malo en los deportes.

−¿Lo perdimos? – dijo con un hilo de voz. Recostó su cabeza sobre uno de los hombros de su hyung.

−Mmm no se – volteó hacia un lado primero y luego hacia el otro, encontrándose con la cara del menor. Ji había cerrado los ojos por la agitación. Aspiró el aroma que desprendía, esta vez no era huevo y harina, olía como a una suave mezcla de leche y manzanos, delicioso. – Creo que sí. − Lo que no sabía es que alguien los observaba oculto a prudente distancia.

Tum, tutum, tum… El corazón de Ji latía con fuerza, y estaba seguro que no se debía a su estado sino a la persona que se encontraba con él. Cerró los ojos tratando de tranquilizarse… tum, tutum, tum… sintió el aliento de Seunghyun en su mejilla… tum, tutum, tum… sentía que su corazón se paralizaría en cualquier momento.

“Huelo su esencia, se que está cerca, abro los ojos lentamente, lo veo sentado junto a mí. Con una mano retira los cabellos de mi frente, me sonríe dulcemente. Lo miro, su presencia me da seguridad, le devuelvo la sonrisa. Se acerca una vez más, demasiado cerca, puedo oír el sonoro palpitar de mi corazón. Me besa en la nariz, suspiro mientras él suelta una risilla al escucharme. Acaricia mi rostro mientras me da una tierna mirada. Con su pulgar delinea mis labios, cierro los ojos y suspiro de nuevo. Siento como sus labios se posan sobre los míos, húmedos y ardientes. Me siento en el cielo, si es un sueño no quiero despertar”.

−¿Estas despierto?

−mm… si… − Ji abrió los ojos. Se encontraba en la sala de su casa, recostado sobre un sillón, frente a él estaba Seunghyun − ¿Qué paso?

−Te desmayaste – le dijo preocupado – ¿Por qué  no me lo dijiste antes?

−Decirte ¿Qué?

−Tu condición. No sabes lo preocupado que estaba cuando vi que no reaccionabas, y lo mal que me sentí cuando tu madre me riño por haberte hecho correr – dijo lacónicamente.

−Perdón – Ji bajo la mirada – No creí que fuera necesario.

−¡¿No creíste que fuera necesario?! – gritó. Seunghyun estaba molesto. Le disgustaba saber que Ji no le tenía la suficiente confianza para contarle sus cosas. En los ojos de Jiyong comenzaron a asomarse unas lágrimas, las cuales bajaron lentamente por sus mejillas. Seunghyun sintió remordimiento de haberle gritado. Se acerco y limpio sus lágrimas mientras lo rodeaba con sus brazos. – No llores, por favor. Lamento haberte gritado, pero comprende que mi situación, me sentí frustrado cuando tu madre me conto todo.

−Pe… perdón… yo… s-so-solo… que-e-ri-ia que me t-trataran c-como a…a c-cualquier a-amigo – decía sozollando.  

−Ya, tranquilo –consoló Seunghyun mientras lo seguía abrazando y acariciaba su cabeza.

Así pasaron el resto de la tarde, abrazados hasta que el mayor anuncio que tenía que regresar a casa. Le costó trabajo soltar al pequeño que tenía en sus brazos. No sabía bien porque pero quería proteger a la frágil criatura… Tum, tutum, tum… el aroma a manzanos se coló por sus fosas nasales… tum, tutum, tum… en sus oídos podía escuchar claramente los sonidos tamborescos de su corazón… tum, tutum, tum… la suave piel del menor lo invitaba a tocarlo… tum, tutum, tum… los rosados labios que contrastaban con la blanca piel, incitaban a ser besados… tum, tutum, tum… tomo a Ji del mentón, delicadamente hizo que levantara su rostro para estar frente a frente… tum, tutum, tum… sus castaños ojos lo cautivaban, acorto la distancia… tum, tutum, tum…

−¡RING DING DONG! –el tono de un celular rompió el momento, soltando también el abrazo.

−¡Oh! Es mi madre, quizá quiere que vaya a comprar algo de camino a casa – dijo un sonriente Seunghyun – Me tengo que ir – se levanto, se disponía a irse cuando repentinamente se detuvo y beso en la mejilla a Ji – Nos vemos mañana.


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