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miércoles, 9 de octubre de 2013

SIEMPRE: CAPITULO 5

“¿Adiós? ¿Qué rayos quiso decir con adiós? ¿Me está dejando de nuevo? No, él no me está dejando, yo fui quien huyo de casa, pero… pero él nunca me busco. Siempre espere a que viniera a buscarme, que corriera detrás de mí y me dijera “No te vayas, regresa”… espere y espere, pero el ansiado momento no llego…”

Jiyong veía la espalda de Seunghyun al marcharse, lentamente levanto la mano para sostener al mayor, pero en sus manos solo sostuvo al viento, pues él se había ido. Se quedo ahí, sin saber que hacer o que decir, los sentimientos se le agolpaban en forma de un nudo en su garganta. No quería llorar, pero sentía la necesidad de desahogar sus penas, pronto unas amargas lágrimas salieron de sus ojos que cubrió con su brazo, las limpio, levanto la cabeza orgullosamente y continuó con su camino.

El amor es doloroso, todo el amor es doloroso.

Sí, eso creía, no era capaz de darle otra definición al amor, el amor es doloroso y triste. Con su poca experiencia había llegado a esa simple conclusión. Según lo que le dijo alguien alguna vez, el amor no existe, solo el existe el enamoramiento, que es la etapa de los bellos recuerdos, después de eso lo demás es dolor.

El amor es doloroso, todo el amor es doloroso... Repetirlo como un idiota, es lo que siempre hago…. Pero el dolor es bonito, al igual que tu.

No, no estaba de acuerdo con aquella persona, ni en esa ocasión, ni ahora. El amaba a Seunghyun y dolía, pero también alguien alguna vez le dijo que si no dolía no era amor, así que estaba dispuesto a soportar todo ese sufrimiento porque le amaba, porque aún después de toda esa amargura sobresalía la felicidad, el deseo de estar con él y compartir su vida. Amaba lo torpe que era, amaba su profunda mirada, sus cálidos gestos, su voz grave, su carácter serio y alegre a la vez, sus cándidas y grandes manos que lo acariciaban. Lo amaba todo de él.

Sabía que se habían separado por tonterías, y, la verdad no entendía como era que siempre terminaban discutiendo por sencillas cosas. ¿No entendía? No, claro que lo entendía. Él sabía que en el fondo su carácter era el problema. Ese afán suyo de querer controlar todo era el causante de las pequeñas discusiones y, con el tiempo la ruptura.

La esperanza se convierte en decepción. El deseo se convierte en desesperación. Como el amor que profundizó, el dolor se hizo más profundo. La ilusión o expectativa esta vez será diferente…

Cuando decidió marcharse, realmente no quería hacerlo, solo era un capricho y esperaba volver al cabo de dos o tres días cuando se hubiera calmado y cuando Seunghyun lo hubiera buscado, pero al no haber respuesta de la otra parte se sintió decepcionado. Espero un día más, una semana, un mes y nada, lo cual hizo su sufrimiento más grande.

Al final, ¿cuántos años han pasado?, no hay un “para siempre”, al final, no estamos predestinados, volvemos a estar solos. Casi, casi, casi, creí que finalmente había encontrado a mi amor.

Con el tiempo se resigno, si Seunghyun no lo busco sería porque ya no lo quería, y él no le iba a pedir explicaciones, pero su corazón dolía al verlo, así que lo evitaba lo más posible y si se topaba con él volteaba la cara, todo con tal de no encontrarse con esos profundos ojos negros. Durante toda su relación creyó que estarían juntos para siempre, que el destino los había puesto juntos porque eran almas gemelas, no, no gemelas, eran la misma alma. Pero ahora, tristemente se daba cuenta de que “para siempre” son palabras muy fuertes, palabras que quizá no existían.

Al final, al final, ha terminado de nuevo así. Mi mente no ha cambiado desde el principio, pero ahora está llena de heridas por tu culpa. Por tu fría voz, estoy cambiando, me estoy hacienda frío también.

Las pocas veces que tenían contacto se debía a las reuniones que tenían en la empresa, en las cuales las participaciones de TOP eran cortas, y si GDragon le hablaba directamente, el otro le daba respuestas cortas en un tono muy gélido que causaba heridas en Jiyong haciendo enfriar su corazón.

Es difícil volver, entre tú y yo, nos estamos distanciando más y más. Es duro estar cerca el uno del otro. Así que me despedí de ti como regalo y volví la espalda. Estoy cayendo sin ti.

Muchas veces intento tragarse su orgullo y correr a los brazos de su amado, pero cada que llegaba a estar cerca de él súbitamente se detenía. Sentía que la distancia entre ambos se hacía cada vez mayor conforme el tiempo paraba; de esta forma él lo podía tener frente a frente y aún así sentir que un abismo lo separaba. Se sentía solo, cayendo en un precipicio sin fin.

Al final quién es el culpable. No hay amor. Al final estoy diciéndote adiós. Cansado, me estoy durmiendo. Casi, casi, casi, parece que este es el final entre nosotros. Al final, al final, nos estamos convirtiendo en extraños.

Por las noches al llegar a su solitario departamento, se preguntaba “¿Qué fue lo que nos paso?” Ya no sabía llorar, ya no tenía lágrimas, se refugiaba como siempre en su música. Sabía que el principal culpable era él, pero también se daba cuenta que quizá el amor simplemente se les había escapado.  Al igual que en un principio dos extraños se conocieron para después ser amantes ahora se convertían en dos extraños de nuevo.

No sabía nada de mí, no sabía si tendría la confianza para vivir sin ti. Mañana, que es diferente de hoy. Un año, dos años, el pesar se está haciendo tan profundo como el dolor. Ruego que todo cambie con el tiempo, para ti mi pequeña.

Después de tanto tiempo ya no se reconocía. ¿Dónde quedo el Jiyong alegre, activo, perfeccionista? Tenía miedo, se sentía vacio, su confianza se había esfumado, pero ante todos fingía ser el de siempre, su orgullo era lo único que le quedaba. Le costó aceptar el final de su relación, ahora solo le pedía a los cielos que acompañaran a ese hombre que tanto amaba.

Es difícil volver, entre tú y yo, nos estamos distanciando más y más. Es duro estar cerca el uno del otro. Así que me despedí de ti como regalo y volví la espalda. Estoy cayendo sin ti.

A la mitad de su camino había una bifurcación, soltaron sus manos y cada uno tomo un camino, opuestos uno del otro, dándose la espalda y sin mirar atrás, agrandando la distancia, sin saber que quizá estaban dejando escapar a lo más bello e importante que tenían. 



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