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jueves, 24 de octubre de 2013

EL TOQUE DE UN ASESINO: CAPITULO 20

CAPITULO VEINTE

Los felinos localizaron dónde se encuentran no solo Jaejoong, sino varios cautivos más, algunos de los cuales se rumorea que son Halcones. Están detenidos sobre la base de lo que solía ser un parque zoológico. La instalación fue cerrada hace varios años y las serpientes comenzaron a vivir allí poco después. O más precisamente, han estado viviendo debajo de ella. El zoológico tiene una serie de túneles subterráneos y espacios de almacenamiento, y pensamos que es ahí donde las serpientes tienen su cuartel principal.

Tan pronto como Yunho se acercó a los restos del zoo, pudo sentir a la mayor parte de su equipo en su forma animal. Yunho se quedó en su forma humana. Puesto que esta misión era personal, quería que su asesinato también lo fuera. La única manera de lograrlo sería si se enfrentaba a Orión de hombre a hombre.

Seungri y Minho también se quedaron en su forma humana. Se acercaron como siempre, flanqueándolo.

—Jade ya ha respondido a mi llamada —dijo Minho.

—¿Tenía alguna idea de lo que era la Araña que mordió a Jaejoong?

—Sí, y me conmocionó como la mierda.

Yunho hizo un gesto con las manos. —Bueno, no me mantengas en suspenso. ¿Qué es ese hijo de puta?

—Eoplectreurys gertschi. Son unas arañas del jurásico con más de 165 millones de años de antigüedad —anunció Minho con gran celo. Cuando Yunho se encogió de hombros, la emoción huyó de su cara—. No puedo creer que nunca hayas oído hablar de ellos. Son una de las primeras especies de Arañas conocidas. Extinguidas en la naturaleza, pero de alguna manera sus homónimos cambiaformas lograron sobrevivir. A pesar de que Sun Ryul es el último de su especie.

—¿Acabas de decir que el nombre de la Araña es Sun Ryul? —Seungri alzó la cara.

—Sí, y Jade estaba muy molesta al descubrir que aún respiraba. Pensaba que lo había matado en un incendio en su casa el año pasado.

—Por eso es por lo que las Arañas como ella no son buenos asesinos. No tienen paciencia para quedarse y asegurarse de que el trabajo se ha hecho correctamente —señaló Yunho al cabo.

Una gran explosión destrozó el aire antes de que un puesto de comida abandonado ardiera en llamas. Yunho miró su arma por última vez antes de sonreír a sus hermanos de crianza. 

—Esa es nuestra señal. Vamos a clavar a ese Cobra y a recuperar a Jaejoong.

Inteligencia les había dicho que la entrada menos vigilada a la guarida subterránea estaba en el centro del parque, por lo que Yunho corrió en esa dirección. En el camino, un par de serpientes en su forma humana saltaron hacia él. Yunho ni siquiera perdió el tiempo eliminándolas, Minho y Seungri lo hicieron por él.

A su alrededor, podía oír los gruñidos, silbidos, rugidos y maldiciones que el resto de su equipo soltaba mientras eliminaban a las serpientes que custodiaban la entrada. Yunho hizo caso omiso de todas las batallas. Lo único que le importaba era ir a la entrada para llegar hasta Jaejoong.

Finalmente, llegaron a lo que parecía ser un conjunto de puertas que conducían a un sótano para tormentas. Mientras que Seungri y Yunho mantenían sus armas a mano, Minho abrió cautelosamente.

Los compañeros de Minho y Seungri se unieron a ellos y los cinco hombres se asomaron por la abertura. Un par de escaleras de metal desvencijadas descendían a lo que parecía un oscuro abismo. Yunho se puso tenso, esperando que algo saltara y los atacara, pero después de unas cuantas respiraciones, se dio cuenta de que nada venía hacia ellos todavía.

—Iré primero, creo que de todos modos me toca —ofreció Seungri.

En el pasado, cada vez que salían de misión, Seungri y Yunho siempre intercambiaban quien iría primero. Antes de que Seungri pudiera llegar a la abertura, su compañero, Taeyang, dio un paso adelante. Su mata de pelo oscuro, se alzó sobre Seungri.

—Infiernos que lo harás —gruñó Taeyang protector—. Yo iré primero.

Con todo su entrenamiento, Seungri podía manejar casi todo lo que llegaba a sus manos, pero aun así dio un paso atrás y dejó que Taeyang se hiciera cargo. La forma en la que esos dos actuaban el uno hacia el otro, sólo hizo que Yunho echara más en falta a Jaejoong si cabía.

Cuando Taeyang comenzó a bajar, lo siguieron poco a poco, uno por uno, por las escaleras. Tan pronto como puso el pie en el primer peldaño del lugar, el hedor abrumador de las serpientes, las heces y la decadencia, lo asaltó. Mientras descendía, podía oír las arcadas de Minho por encima de él. En cualquier otro momento, Yunho se habría molestado porque tuviera una nariz tan delicada. En su lugar, Yunho centró toda su energía en no tomar respiraciones profundas, así no se uniría a Minho en su fiesta de náuseas. Eso no impresionaría ni asustaría a la serpiente reina.

Una vez que llegó al fondo, Yunho escaneó el área, tratando de absorber la mayor cantidad de información posible de su entorno. Mientras que las paredes parecían anticuadas y tenían grietas que atravesaban el hormigón en ruinas, las luces y el suelo parecían haber sido recientemente instalados. Yunho estaría dispuesto a apostar que las serpientes habían planeado quedarse allí por un tiempo, y fueron haciendo mejoras a su nuevo hogar poco a poco.

Peor para ellos, Yunho planeaba volar todo el lugar una vez que la operación hubiera terminado. Sólo necesitaba recuperar primero a Jaejoong y al resto de los cautivos. Esta vez insistió en ir el primero a través del largo pasillo que bajaba. Todo estaba en silencio, salvo por un ruido constante de goteo que hizo que Yunho se preguntara por qué en el infierno las serpientes no llamaron a un fontanero al mismo tiempo que pusieron el suelo.

Estaba a punto de preguntarle a Seungri, cuando un hombre alto salió de una puerta y los desafió. Muy grande, el tipo era calvo y tenía los inconfundibles rasgos afilados que lo marcaban como un cambiaformas Araña.

—Tarántula —murmuró Minho en voz baja.

La Araña apretó los puños y se burló de ellos. —Voy a amar aplastar vuestros cráneos y chupar...

Yunho sacó un arma y disparó en la cabeza a la mandíbula habladora.

El hombre cayó al suelo, su boca todavía abierta.

—Bueno, maldita sea, ahora nunca sabremos qué quería chupar —reflexionó Minho.

Cuando el grupo le dio una mirada graciosa, Minho se encogió. —Que me maten. Soy curioso.

No tuvieron que ejecutar a nadie más en su recorrido por el largo pasillo. Seguramente eso se debería a que la mayoría de las serpientes se habían lanzado fuera para luchar contra los otros felinos y los Halcones. Así que cuando llegaron a una habitación grande y sólo se encontraron a Orión, unos cuantos guardias y Jaejoong, Yunho no estaba muy sorprendido.

Lo que si lo atontó fue la apariencia de su compañero. Jaejoong tenía los ojos vidriosos, las pupilas  muy dilatadas. Su aspecto era barato, la ropa sucia colgaba de su cuerpo debido a su delgadez. Su pelo oscuro, una vez hermoso, se veía sucio y desaliñado contra su rostro demasiado pálido.

Yunho esperó a que Jaejoong lo mirara, que le diera algún destello de que lo reconocía, pero la Pantera siguió mirando hacia adelante. Una fina línea de saliva caía por su boca y no hizo ningún movimiento para limpiarla.

Yunho gruñó y dirigió su mirada hacia Orión. A diferencia de las otras serpientes, el Cobra no tenía esa mierda de mezcla. En todo caso, se podía considerar atractivo, con su cabello rubio cuidadosamente peinado y sus pómulos altos. Incluso iba vestido sensualmente, con una camisa oscura de seda roja y pantalón negro.

La apariencia del hombre no engañaba a Yunho en lo más mínimo. Sabía que de todos ellos, Orión era el más feo y más malvado de todas las serpientes. Yunho también sabía que iba a ser una perra difícil de matar.

Una cosa que Yunho tenía a su favor, era que se había tomado su tiempo para estudiar a los cambiaformas Cobras y había aprendido que tenían una zona débil detrás del cuello. Ahora, todo lo que Yunho tenía que hacer era acercarse lo suficiente para poder asestarle un golpe mortal.

—Te he estado esperando —Orión sonrió maliciosamente.

—Apuesto por eso, probablemente no conseguirías mucha acción de otra manera —dijo Yunho con su fresca voz. Era un tono que dominaba desde hacía años, y que nunca dejaba de inquietar a sus rivales.

Orión parpadeó una vez, pero su sonrisa nunca vaciló. —¿Echas de menos a tu mascota? Te prometo que he cuidado muy bien de él.

El Cobra le dio a la cadena un salvaje tirón. Jaejoong dejó escapar un suave gruñido antes de caer a su lado, obviamente demasiado drogado para mantener el equilibrio.

Yunho dejó escapar un gruñido suave, pero no se permitió reaccionar de otra manera. Sabía que todo era un ardid para sacarlo fuera de juego y así poder derribarlo.

—¿Por qué no dejas ir a Jaejoong y así podremos terminar esto? —ofreció Yunho.

Cuando Orión negó con la cabeza, Yunho no se sorprendió demasiado. —No, creo que voy a mantenerlo aquí cerca por ahora. Cuando te mate, lo obligaré a mirar mientras me alimento de ti.

Todos ellos saltaron cuando Jaejoong hizo un sonido gutural, que sonó como una risa. Se puso sobre sus rodillas y se tambaleó un poco antes de dirigir una mirada borrosa hacia Orión. —Eres un jodido idiota.

—¿Qué acabas de llamarme? —exigió Orión, sus ojos desprendiendo fuego rojo.

Jaejoong dejó escapar otra carcajada. —He dicho que eres un jodido idiota si crees que puedes vencer a Yunho. Va a rasgar tus dedos uno por uno y luego te los hará comer, sólo por haberte atrevido a tocar lo que le pertenece.

Taeyang dejó escapar un silbido. —Wow, se parece a Yunho, suena como un verdadero psicótico.

Jaejoong le dio una sonrisa tonta a Taeyang, luego se volvió y mordió a Orión en una pierna. Y esa mordedura, se pareció más a la de un hombre de las cavernas con dientes romos, en lugar de sus fuertes dientes felinos. Aun así debió haberlo herido como un hijo de puta, porque Orión dejó escapar un fuerte grito de dolor antes de patear a Jaejoong apartándolo.

Jaejoong hizo un vano intento de arrastrarse lejos, sólo para ser detenido por la cadena. Dejó escapar un sonido de náuseas a medida que intentaba aflojar la cadena de su cuello con los dedos.

Los signos de su compañero sufriendo y luchando, rompió la última parte de las reservas de Yunho. Dejando escapar un rugido, bajó sus cuchillas cortas.

Pero Orión tuvo tiempo de reaccionar, aunque Yunho ya estaba sobre él. Eso no significaba que la batalla fuese a ser rápida y fácil. Lejos de eso, Orión logró sacar su propio conjunto de espadas y demostró una asombrosa habilidad con ellas.

Por desgracia para la serpiente, Yunho era mejor. Pronto tuvo a la serpiente atrapada. Orión movió su mano derecha y Yunho respondió cortando la muñeca de la serpiente con sus cuchillas.

Orión dejó escapar un grito al mirar hacia abajo al tronco que había quedado donde antes estaba su mano. Yunho sonrió. Perfecto, ahora el hijo de puta sólo tenía dos opciones, cambiar o morir. Orión hizo una última mueca antes de comenzar a cambiar.

Una brillante luz plateada pasó a través del cuerpo de la serpiente, tan brillante, que cegó temporalmente a Yunho. Parpadeó un par de veces para aclararse la vista justo a tiempo de ver el final de la transformación de Orión.

En forma de cobra, Orión medía más de siete metros de largo. Abrió su boca para revelar sus largos colmillos que goteaban con saliva y Dios sabe qué más. Maldita sea,  sólo un loco retaría a algo tan grande. Pero, de nuevo, dado que siempre habían acusado a Yunho de estar loco, ¿por qué oponerse a la idea general?

—Ahora es tiempo de que sientas un poco de dolor —gruñó Yunho antes de hundir y girar la hoja en la parte superior de la serpiente.

Orión dejó escapar un grito que sonó inhumano cuando empezó a retorcerse violentamente. Su cola se agitó alrededor, casi golpeándolos un par de veces. Yunho se lanzó hacia su compañero, no quería que hiriera a Jaejoong más de lo que ya estaba. Entre Seungri y él, lograron quitarle la cadena del cuello. Levantando a Jaejoong en sus brazos, Yunho se puso a cubierto detrás de un mostrador, viendo cómo los otros felinos hacían lo mismo.

Una vez que estuvieron a salvo fuera del camino agónico de la muerte de Orión, Yunho por fin saboreó tener finalmente a su compañero seguro en sus brazos. Yunho se aferró a Jaejoong apretándolo cuando empezó a llenar de besos su rostro.

—Supongo que me extrañabas —bromeó Jaejoong, su voz seguía siendo confusa.

En el centro de la habitación, las cosas se fueron calmando, ya que los golpes de Orión se volvieron más débiles y menos frecuentes. Yunho calculó que a la serpiente solo le quedaban unos minutos, y finalmente habría muerto. Resopló, viendo morir al jodido Cobra de forma dramática como si fuera una mala película.

Yunho le dio otro apretón a Jaejoong antes de responderle: —Sí, puede que me haya dado cuenta de que no estabas alrededor.

Continuó manteniendo apretado a Jaejoong mientras lo mecía y susurraba palabras de amor en su oído. Todo el tiempo, Yunho tenía que seguir recordándose que no era un sueño, que finalmente tenía a Jaejoong de vuelta en sus brazos.

—¡Oh, Dios mío! ¿Estás llorando? —preguntó Jaejoong, sus ojos muy abiertos en estado de shock.

Yunho se tocó la mejilla, una sacudida eléctrica lo arrasó cuando sus dedos tocaron la humedad. —Eh, mira eso, soy yo. Y eso que pensaba que mis conductos lagrimales no funcionaban.

Jaejoong dejó escapar una risa gutural mientras frotaba su mejilla contra el pecho de su amante. Yunho sonrió, demostrando que no era el único que deseaba un cambio de olor.

Jaejoong se frotó varias veces antes de inclinar la cabeza hacia atrás. —Nunca dudé que vendrías por mí —declaró.

—Tendrían que haberme matado para que dejara de buscarte. Te amo, y el único lugar al que perteneces es conmigo, a mi lado.

—También te amo. Siento todas las cosas que dije en ese vídeo. Las drogas…

Yunho llevó un dedo a los labios de Jaejoong. —No te preocupes por eso. Sé que no hablabas en serio.

Jaejoong dejó escapar un sollozo ahogado. —Te extrañé tanto.

—No te preocupes, no tengo planes de dejarte fuera de mi vista nunca más. Te guste o no, permanecerás pegado a mí.

—Estaré más que feliz de vivir así —dijo Jaejoong antes de compartir un suave, largo y tierno beso con Yunho.


Yunho cerró los ojos y respiró en profundidad, disfrutando del hecho de que una vez más podía disfrutar de la esencia de su hombre. La vida no podía ser mejor.


2 comentarios:

Yuko13 dijo...

despues de leer el peso del alma, esto es como un gran bálsamo para la tristeza y la frustración que causa esa historia, gracias...,

Unknown dijo...

estoy de acuerdo con Alma esto es suave en comparacion pero igual de buena fue el primero que lei de esta pag gracias por compartir